3.12.2016

BLIP: Capítulo 1

Bueno, este es el primer Fanfiction sobre Fifty Shades que hago y espero que les guste.




Blip
Fifty Shades of Grey Fanfiction - By: @SharinGrey


¿Alguna vez se han preguntado qué sucedió durante el primer embarazo de Ana?
¿Cómo fue este y cómo se comportaron ambos?
¿Qué obstáculos se le presentaron en ese tiempo? 
Una historia donde Christian y Ana se enfrentan
a lo desconocido y juntos deberán 
aprender la difícil tarea de ser padres. 

Los personajes pertenecen a E. L. James, 
yo solo juego con ellos.

LEER ANTES DEL CAPÍTULO:

 *NOTA DE AUTOR* 

Sé que en la versión en español no es "BLIP" sino "BIP" pero sí en el original, y prefiero adherirme a eso. Ya que "BLIP" significa "centello o destello" y es lo que ANA describe. No sé porqué lo han cambiado al traducir, pero definitivamente ha perdido el sentido. "BIP" me suena más a un sonido que lo que realmente Erika quiso expresar.
Dicho esto, ¡las dejo leer!
CAPÍTULO 1

En el sofá frente a las cálidas llamas de la chimenea en la sala de nuestro nuevo hogar, mi esposo pasa distraídamente sus dedos por las hebras de mis cabellos al tiempo en que, con el control de mando en su mano libre, recorre los canales de televisión en la pantalla plana sin encontrar algo digno que ver para no molestarme ni interrumpirme mientras yo leo un interesante manuscrito con mi cabeza en su regazo. Una de mis manos, acaricia de forma inconsciente a mi abultado vientre de seis meses, mi pequeño Blip que crece saludablemente cada día en mi interior. Ya han pasado cuatro meses desde que supe de su existencia. Dieciséis semanas de nuestra gran pelea y el aterrador secuestro de Mía.
Christian ha cambiado mucho desde entonces, sigue siendo mi voluble Cincuenta, pero está notoriamente más relajado. Luego de su confesión, se ha liberado y yo he aprendido a no atosigarlo con preguntas. Ahora sé que se abrirá conmigo cuando esté listo.  
A pesar de que sigue aterrorizado con la idea de ser padre, para mi sorpresa y júbilo se muestra muy entusiasta con el tema, se ha encargado de hacerme saber lo arrepentido que estaba por su reacción principal y su habitual instinto sobreprotector se ha incrementado considerablemente haciéndolo hasta casi asfixiante pero, ¿qué podría hacer? Entiendo sus miedos, muchos de esos son compartidos. Él siempre será mi obseso del control, y no lo cambiaría por nada en el mundo.
¿Qué si no soy una buena madre? Es la pregunta que más se repite a diario en mi cabeza. Él me asegura que el hecho de que eso me preocupe es una señal de que lo seré. Eso espero.
Eso sí, si de algo estoy segura es que cualquier cosa que se nos presente, lidiaremos con eso, juntos. Como lo hicimos con todo lo demás. Aprenderemos a ser padres a la par.
—Esto es una jodida pérdida de tiempo —, comenta apagando la pantalla plana y arrojando el control sobre la pequeña mesa de café. Me contengo de poner los ojos en blanco. Siempre es lo mismo, sentarse tranquilamente a mirar un programa de televisión nunca será lo suyo, ¿por qué no solo deja de intentar hacerlo y ya? Mi obstinado cincuenta… Una sonrisa se dibuja en mis labios — ¿Qué es lo gracioso, Sra. Grey?
—Usted, Sr. Grey —, respondo alejando mi mirada de la increíble historia entre mis manos para posarla en su rostro. — Christian, odias la televisión. No entiendo por qué te molestas en encenderla —, se encoje de hombros. — ¿No tienes algo interesante que hacer?
— ¿Esa es una forma sutil de echarme? 
—No, solo quiero terminar de leer en paz —, explico. —Tengo que hacer un resumen completo para mañana y no puedo concertarme con mi esposo resoplando cada pocos segundos.
—Si decidieras tomar el mando de la compañía… —comienza por milésima vez.
—No discutiré eso de nuevo, Christian. — espeto con algo de rudeza. Me arrepiento al instante y continúo de forma suave. — No estoy lista para eso, no aún, te lo dije.
No logro imaginarme al mando de una compañía, no creo poder hacerlo. Siento que este no es el momento, quiero poder disfrutar cada instante de mi pequeño Blip sin esa presión sobre mis espaldas.
—Eres completamente capaz, Ana y yo estaré ayudándote. — declara. Alzándome me coloca en su regazo, me quita el manuscrito de la mano y lo deja caer sobre la mesita.
Abro mi boca para protestar pero impide que cualquier palabra coherente salga de esta presionando sus suaves labios contra los míos. Mi respuesta a su beso es automática, mis revolucionadas hormonas toman el completo mando de mi cuerpo y mis manos vuelan a su cabello atrayéndolo más hacia mí intentando reducir cualquier distancia entre nosotros. Christian gime en respuesta de mi efusividad afianzando su agarre en mis caderas y su lengua se abre paso en mi boca profundizando el beso.
Su siempre omnipresente BlackBerry nos interrumpe cuando las cosas comienzan a ponerse interesantes. Se separa de mí, se disculpa con la mirada y deja un casto  beso en mi frente antes de bajarme de su regazo y responder a la llamada.    
—Grey, — responde secamente poniéndose de pie.
Segundos después lo veo caminar hacia su despacho.
 Ninguno de los dos ha ido a trabajar hoy, luego de meses sin molestarme, las náuseas habían vuelto a mí esta mañana y fue motivo suficiente para que me ordenara permanecer en la casa bajo su atento cuidado. Accedí a regañadientes mientras él mordisqueaba mi cuello y una de sus manos se perdía bajo mi camisón sin dar lugar a discusión. Maldito chantajista. ¿De qué te estás quejando? Ladra mi Diosa interior.
Luego de más de una hora, Christian sigue en su despacho, he leído casi por completo el manuscrito por lo que decido aplazar lo que resta de mi trabajo y me dirijo a nuestra habitación en búsqueda de un atuendo adecuado para nuestra cita con la Dra. Greene. Tengo la esperanza de por fin poder saber el sexo del bebé, había estado escondiéndose en las ecografías anteriores y aunque Christian por su parte decía que daba igual mientras gozara de buena salud (y era así para mí también), podía notar que estaba tan ansioso como yo por saberlo.
Una vez en mi vestidor personal, me decido rápidamente por unos leggins negros y una holgada blusa azul, mi favorita. Caroline Acton me ha proporcionado una infinidad de ropa pre-mamá increíble, y cómoda, que adoro y agradezco. Acompaño mi atuendo con unas sandalias sin tacón ya que se ha vuelto imposible para mí el soportar los zapatos altos por más de una hora y porque mi esposo casi enloquece última vez que utilicé unos y tropecé.
No más tacones para Ana.
Observo mi aspecto en el espejo, me veo grande. Gran parte del peso que he aumentado se concentra en mi vientre y lo demás está repartido equitativamente en el resto de mi cuerpo. Trato de no prestarle atención a eso, todo sea por mi pequeño Blip. Christian me asegura, y demuestra, que sigo siendo atractiva para él aunque yo no lo sienta tan así y más de una vez él ha tenido que consolarme cuando me deshacía en lágrimas por mi aspecto. Luego recordaba porqué estaba así y me sentía culpable y egoísta por preocuparme de algo tan absurdo, entonces volvía a llorar. Él luce perdido en esas ocasiones, es otra situación más que no puede controlar, sin saber bien qué hacer o decir para calmarme ya que nada suele funcionar.
—Te ves preciosa, — su voz proveniente desde la puerta de mi vestidor me sobresalta. No lo he oído llegar. — Me encanta ese color en ti, — comenta acercándose hasta ponerse detrás de mí y envolver sus brazos a mí alrededor. Me inclino hacia su abrazo. — ¿Lista para irnos, nena?
— Lo estoy —, respondo en apenas un murmullo complacida en mi lugar favorito en el mundo que es en los brazos de Christian.

«~•~»

Nos dirigimos hacia el hospital en un cómodo silencio, tomados de la mano en la parte trasera de la SUV, cada uno sumido en sus propios pensamientos. La ansiedad crece en mí cada segundo que pasa.
—Estás mordiéndote el labio —, señala Christian con una pícara sonrisa jugando en rostro. Me encojo de hombros — ¿Ansiosa? — pregunta, sus ojos bailando con diversión. Me encanta verlo relajado, casi sin preocupaciones.
—Un poco, — me limito a responder. En realidad estoy aterrorizada como cada vez, aunque intento dejar de lado las preocupaciones me es imposible la mayoría del tiempo.
No desde que tuve una pequeña pérdida algunas semanas luego del incidente con Jack. Tal vez Blip no había estado en mis planes, pero la sola idea de perderlo, de nunca poder conocerlo o sostenerlo en mis brazos era demasiado dolorosa.

He vuelto al trabajo luego de recibir el alta médica pero aún tengo algunas restricciones. De los doctores… y Christian. No estresarme está en la parte superior de la lista, tarea que me parece imposible al ver la cantidad de trabajo atrasado que me espera. Hannah ha estado haciendo un gran trabajo en mi ausencia, pero aun así queda bastante por hacer.
El día es agitado, tuve que asistir a varias reuniones y apenas he podido parar para almorzar y descansar unos minutos. Desearía estar en casa.
Alguien golpea la puerta de mi oficina y segundos después la cabeza de Hannah se asoma en el humbral.
—Ana, Jerry quiere verte. — Mi ceño se frunce, no creo poder soportar una reunión más.
Suelto un bufido y me pongo de pie demasiado rápido. Todo comienza a dar vueltas y me sostengo con fuerza del escritorio. Una punzada en mi bajo vientre me asusta.
— ¿Ana? ¿Estás bien? Te vez algo… pálida —. Su voz es lejana, casi no puedo entender lo que dice. Dirijo mis ojos hacia ella pero solo logro ver una silueta borrosa, mi visión va tornándose oscura, disminuyendo. Una nueva punzada me atraviesa, más fuerte y dolorosa que la anterior, seguida de la sensación de un líquido deslizarse de entre mis piernas. Dirijo una de mis manos con rapidez sobre mi vientre y lo sé, lo presiento. Algo no va bien con mi pequeño Blip. El pánico me invade. ¡Por favor, mi pequeño Blip no!
— ¿Sra. Grey? — La voz aterrorizada de Hannah es lo último que oigo antes de que todo se vuelva negro.

—Todo va a estar bien, — dice con convicción, sacándome de mis oscuros pensamientos. Lleva mi mano a su boca y deposita un breve beso.
Suena como si también lo dijera para asegurarse a sí mismo.  Sé que fue un terrible momento también para él, a pesar de que intentaba tranquilizarme y aparentar serenidad pude ver el pánico en sus ojos. Su miedo se ve reflejado en su exagerada sobreprotección luego del incidente. Christian ama a Blip también. El pensamiento me hace sonreír. 

La Dra. Green nos recibe con una sonrisa, no como en la primera cita después del incidente con Hyde donde fue parte del club “todos estamos enojados por el imprudente comportamiento de Ana” y tuve que soportar un sermón de su parte. Entiendo su enojo, fui impulsiva y  muy descuidada, pero Mía estaba en peligro, ¿qué más hubiese podido hacer? Ahora soy capaz de ver las consecuencias horribles que pudo haber tenido, pero en ese momento no pensé con claridad.
Procede a hacerme las habituales preguntas antes de pedirme que cambie mi ropa con la bata de hospital en el pequeño baño del consultorio. Cuando emerjo,  veo a Christian inclinado hacia la doctora, seguramente abrumándola con sus preguntas. Luce complacido por la respuesta que recibió. Se gira hacia mí y me dedica una de sus sonrisas deslumbrantes que me dejan atontada. Me pregunto sobre qué se trató su consulta.
Me ayuda a subir a la camilla e ignora mi interrogante mirada.
— ¿Lista, señora Grey? — pregunta en cuanto estoy acomodada y con mi vientre expuesto. Asiento en su dirección, tomando la mano que mi esposo me ofrece, y ella deja caer el frío gel - al que nunca voy a acostumbrarme – sobre mí. —Aquí vamos — anuncia. — Espero que esta vez deje de lado su timidez.
También yo, pienso.
Cincuenta mira la pantalla tan embelesado como yo misma, dándole a mi mano apretones reconfortantes cada vez que la Dra. Green nos asegura que todo está bien.
—Bueno, señor y señora Grey, espero que no hayan comprado muchas prendas rosas — comenta con una enorme sonrisa luego de unos minutos.
Las lágrimas caen libremente por mis mejillas mientras la perfecta imagen de Christian cargando a un niño idéntico a él aparece en mi mente.
—Tendremos un niño, nena — susurra en mi oído antes de dejar un beso en mi mejilla. La emoción en su voz es notoria y provoca más lágrimas de mi parte. 

Camino a la casa, decido llamar a mis padres para darles la noticia. La conversación con mi madre está llena de exaltados gritos de alegría y me hace prometer que la visitaremos pronto.
 La llamada con Ray es, como de costumbre, breve, pero no oculta su entusiasmo. Está más que exaltado con la idea de tener un nieto a quien pueda llevar a pescar. Sospecho que aunque Blip fuera una niña, tendría los mismos planes. Incluso había estado feliz, además de sorprendido y luego enfadado conmigo, cuando le dije que estaba embarazada.

—Annie, ¿quieres decirme de una vez que es lo que te tiene tan nerviosa?
— ¿Nerviosa? — inquiero con voz temblorosa fallando estrepitosamente en ocultar mi nerviosismo. ¿Desde cuándo Ray es tan observador? ¿Por qué me siento como si tuviese que confesar un crimen? Tal vez debí esperar que Christian volviera de su viaje de negocios, sería más fácil soltar la bomba con él aquí. Realmente no sé a qué se debe mi miedo, la reacción de mi padre no puede ser tan mala, ¿verdad? ¡Estoy casada, por el amor de Dios! No puede tomarlo tan mal.
—Sí, te ves algo… inquieta, — comenta frunciendo el ceño. — ¿Todo está bien con Christian?
—Estamos bien, muy bien, — El temblor en mi voz impide que suene segura como lo deseo. —Yo, huh, solo tengo algo importante que decirte.
—Entonces…— insiste.
Aquí vamos. Tomo una profunda respiración antes de hablar atropelladamente.
—Estoy embarazada.
Su boca se abre formando una «o», seguramente incrédulo pero su desconcierto solo dura uno breve momento y luego una inesperada y gran sonrisa cubre su rostro.
— ¡Esa es una maravillosa noticia, Annie! — dice con verdadero entusiasmo, pero entonces, su ceño se frunce. — Un momento, ¿lo sabías cuando…? — asiento, sabiendo que se refiere al episodio de Jack. — ¿En qué estabas pensando poniendo también a mi nieto en riesgo? — ¡Oh, no! Voy a ser regañada nuevamente. Aunque, debo admitir que todos ellos tienen razón.
«~•~»

— ¿Puedo saber sobre qué has molestado a la pobre mujer esta vez? — inquiero una vez que logro ponerle fin a la conversación con una muy entusiasmada Kate.
—Sexo. — responde intentando suprimir una sonrisa.  Siento el impulso de rodar los ojos pero lo freno. Debí haber esperado algo como eso.
— ¿La respuesta ha sido satisfactoria?
—Muy. — Esta vez no logro contenerme y pongo los ojos en blanco.
— ¡Oh, Sra. Grey! ¿Acaba de poner los ojos en blanco?
—No puedes hacer nada al respecto, seguramente tengo algunas limitaciones.
—Lo sé — contesta. Una pícara sonrisa se extiende en su rostro.  — Pero soy un hombre ingenioso, Anastasia. Mis labios se estiran en respuesta. Lo sé, Sr. Grey. Lo sé. Y además tengo el permiso de la gran Dra. Greene.
«~•~»

— ¡Christian! — jadeo retorciéndome, luchando contra las restricciones. Él no se detiene, su habilidosa lengua continua girando de manera despiadada sobre mi punto más sensible, dos de sus dedos en mi interior frotando rítmicamente en el lugar exacto.
—Sólo déjalo ir, Ana — susurra sobre mi sensible piel. Mi cuerpo obedece y me vengo ruidosamente, gritando una versión distorsionada de su nombre. En mi estado de éxtasis, apenas soy consciente de sus manos liberando mis tobillos y muñecas, masajeándolos por un breve instante.
Cuando termina, su boca está sobre la mía, besándome con voracidad. Lejos de estar satisfecha, le devuelvo el beso con igual ansia. Sus manos viajan avariciosas hacia el sur por mi cuerpo, llegando a mis muslos los separa posicionándose entre ellos. Siento su pesada y caliente erección entre nosotros. Necesito sentirlo en mi interior. Le rodeo la cintura con mis piernas y, posando mis ojos sobre los suyos mientras me muerdo deliberadamente el labio, contorneo las mías restregándome con su prominente erección  una invitación silenciosa. Entiende el mensaje al instante. Sé que se siente de igual manera, desesperado por volver a unirnos íntimamente.  
—Mantén tus ojos abiertos, — ordena con voz ronca, guiándose hacia mí entrad. Entonces entra en mí de una certera y profunda estocada. Requiere todo mi esfuerzo no cerrar los ojos ante el placer que me invade. Él no se mueve, une nuestras manos y posa su frente sobre la mía solo disfrutando el momento.
—Christian, te necesito, — llorisqueo moviendo mis caderas hacia arriba. 
Su reacción no se hace esperar, su boca reclama la mía una vez más, explorando mi interior con su lengua y lentamente se retira casi por completo para después entrar de nuevo de golpe, llegando todo lo profundo que mi cuerpo se lo permite.  Gemimos al unisono. Se siente demasiado bien.
Abandona mis labios y deja un reguero de besos por mi cuello hasta mis sensible pechos.  Pasa su boca de uno al otro dándoles igual cuidado con la misma, sus dientes y su lengua, y apretuja con una de sus manos el que no recibe su atención, mis pezones se yerguen ante sus caricias. Mis manos vuelan a su espalda, y paso cuidadosamente mis uñas por toda su extensión hasta su trasero, me complace ver lo bien que tolera mi toque y no solo eso, también lo disfruta. Su jadeo sobre mi piel me lo confirma, y me enciende aún más.
El ritmo de sus caderas se mantiene constante, demasiado lento. Necesito más pero evidentemente él quiere alargar el momento lo máximo posible.
—Christian, —ruego. Él separa su cabeza de mi pecho y me dirige una sonrisa pícara pero hace caso omiso a mi petición continuando con sus tortuosos movimientos.
Pongo más empeño en responder a sus estocadas, y estirándome, mordisqueo su cuello. Eso es suficiente para hacerle perder su autocontrol. Se yergue poniéndose de rodillas, sostiene mis muslos con sus manos y realmente comienza a moverse.  Él sonido de nuestras pieles chocar no hace más que alimentar mi lívido, no voy a durar mucho más.
— ¡Vamos, Ana! — ordena entre dientes. Ver su cara desencajada por el placer es el detonante y exploto intensamente a su alrededor, ciñéndome entorno a su miembro. — ¡Ana! — jadea y se corre dentro de mí luego de una última estocada.
«~•~»

Estamos abrazados en nuestra cama, en un cómodo silencio, relajados y satisfechos.   
— ¿Estás bien? — pregunta acariciando tiernamente mi vientre, su ceño fruncido por la preocupación. Sonrío con afecto hacia él y acaricio su mejilla.
—Estamos bien, no te preocupes —. Lo tranquilizo.
—Estaba pensando… — vacila un momento, perdiéndose en sus pensamientos. — Tal vez deberíamos escoger un nombre para él.
Su sugerencia me toma por sorpresa. Es la primera vez que toma la iniciativa con un tema referido al bebé.
—Oh, — es lo más inteligente que puedo decir. Sonríe tímidamente y se encoje de hombros comprendiendo mi desconcierto.
—Bueno, no podemos llamarlo Blip o Junior por siempre. Necesita un nombre, — murmura. Luce algo perdido. Mi pobre Cincuenta.
— ¿Tienes algo en mente?
—Estaba pensando Theodore.
— ¿Theodore?
—Es el nombre del abuelo Trevelyan.
Theodore Grey… — susurro probando como suena. Sip, es un lindo nombre.
—Pensé que podríamos añadir el nombre de Ray, — propone de forma temerosa.
Esbozo una sonrisa hacia él.
Theodore Raymond Grey… Sí, me gusta.
— ¿En verdad? —pregunta inseguro.
Asiento y me inclino para dejar un breve beso en sus labios.
—Me encanta, y amo que lo hayas escogido tú. — Sonríe genuinamente y rueda los ojos divertido. — ¿Acaba de rodar los ojos, Sr. Grey? — pregunto con una mala imitación de su voz antes de lanzarme sobre él.



Espero que les hay gustado, pronto tendrán más para leer :) Voy a estar publicando adelantos en mi cuenta de Twitter: @SharinGrey
Mientras tanto, y si gustan, les dejo el link de unos de mis fics de #Twilight...




Summary: Tras semanas de soportar los intentos de seducción por parte de su alumna (22) , el profesor Masen (36) decide darle una lección. Mandando a volar todos sus escrúpulos, va a demostrarle que tan peligroso es jugar con fuego. Tiempo después de aquel encuentro, sus vidas vuelven a cruzarse y una inesperada noticia cambiará la vida de ambos.(COMPLETA + epílogo + Outtake)




3 comentarios:

  1. Definitivamente me encanto, ya quiero leer más!! ¿Cada cuanto podemos tener nuevo capitulo?
    Besos

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    Respuestas
    1. Hola, Lu! Aproximadamente cada una semana, tal vez menos. Depende de como vaya avanzando. En mi cuenta de Twitter voy a estar dejado adelantos ;)

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  2. Deberías publicarla en Wattpad
    Esta muy buena tu historia
    Y allí tendrías muchísimos más lectores
    Hermosa historia

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