5.27.2013

¿Cuánto sabes de "50 Sombras de Grey"?

¿Te has leído la trilogía de Cincuenta sombras de Grey? Si conoces bien a los personajes de esta novela seguro que sabrás contestar correctamente las preguntas de este cuestionario.

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Cincuenta sombras de Grey


El mundo erótico de ’50 sombras de Grey’ llega a través de la web ‘The world of Grey’


‘Mi primera vez’, ‘Vestirme para Grey’, ‘Jugar a solas con Grey’ y ‘Algo para Grey’, entre las secciones.



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5.24.2013

La trilogía entre los libros más vendidos!!



10 libros más vendidos de la semana en algunos países de las Américas y España:



ARGENTINA

1.- "Cincuenta sombras de Grey" - E.L. James

2.- "Nacida bajo el signo del toro" - Florencia Bonelli

3.- "Cincuenta sombras más oscuras" - E.L. James

4.- "Hush Hush" - Becca Fitzpatrick

5.- "Cincuenta sombras liberadas" - E.L. James

6.- "El Principito" - Antoine de Saint-Exupéry

7.- "Juego de tronos" - George R.R. Martin

8.- "Una vacante imprevista" - J.K. Rowling

9.- "Un final perfecto"- John Katzenbach

10.- "Gaturro" - NIK

(Fuente: Librerías Cúspide)


CHILE

1.- "Cincuenta sombras de Grey" - E.L. James

2.- "Cincuenta sombras más oscuras" - E.L. James

3.- "El cumpleaños secreto" - Kate Morton

4.- "Cincuenta sombras liberadas" - E.L. James

5.- "Amor" - Isabel Allende

6.- "Dulce amiga mía" - Marcela Serrano

7.- "Perdida" - Gillian Flyn

8.- "El jardín olvidado" - Kate Morton

9.- "La isla de las mil fuentes" - Sarah Lark

10.- "La reina descalza" - Ildefonso Falcones

(Fuentes: Diario El Mercurio y Cámara Chilena del Libro)



COLOMBIA

1.- "Inferno" - Dan Brown

2.- "Ahí le dejo la gloria" - Mauricio Vargas

3.- "Memorias de un sinvergüenza de siete suelas" - Angela Becerra

4.- "Hot sur" - Laura Restrepo

5.- "Cincuenta sombras de Grey" - E.L. James

6.- "Las reputaciones" - Juan Gabriel Vásquez

7.- "Cincuenta sombras liberadas" - E.L. James

8.- "Cincuenta sombras más oscuras" - E.L. James

9.- "Sorgo rojo" - Mo Yan

10.- "La reina descalza" - Ildefonso Falcones

(Fuente: Librería Nacional)


ESPAÑA

1.- "Inferno" - Dan Brown

2.- "Pídeme lo que quieras ahora y siempre" - Megan Maxwell

3.- "Trilogía Cincuenta sombras" - E.L. James

4.- "Un amor sorprendente" - Stephanie Laurens

5.- "Los vigilantes del faro" - Camila Lackberg

6.- "Julia" - Karen Robards

7.- "Todos los días" - M.C. Andrews

8.- "La cueva de cristal" - Lisa Kleypas

9.- "Pídeme lo que quieras" - Megan Maxwell

10.- "Noventa días" - M.C. Andrews

(Fuente: El Corte Inglés)



ESTADOS UNIDOS (español)

1.- "Inferno" - Dan Brown

2.- "Los juegos del hambre" - Suzanne Collins

3.- "Cincuenta sombras de Grey" - E.L. James

4.- "Cincuenta sombras más oscuras" - E.L. James

5.- "El manuscrito en Accra" - Paulo Coelho

6.- "Fahrenheit 451" - Ray Bradbury

7.- "Luna azul" - Francine Zapater

8.- "Alex Cross" - James Patterson

9.- "Entre el odio y el deseo" - Tessa Radley

10.- "Cincuenta sombras liberadas" - E.L. James

(Fuente: Barnes and Noble)


MÉXICO

1.- "Inferno" - Dan Brown

2.- "El manuscrito encontrado en Accra"- Paulo Coelho

3.- "El tango de la guardia vieja" - Arturo Pérez-Reverte

4.- "Cincuenta sombras de Grey" - E.L. James

5.- "Las ventajas de ser invisible" - Stephen Chbosky

6.- "Cazadores de sombras: Ciudad de hueso" - Cassandra Clare

7.- "Tokio Blues" - Haruki Murakami

8.- "Hidden. Chica luz" - Sophie Jordan

9.- "Cien años de soledad" - Gabriel García Márquez

10.- "Cazadores de sombras: Ciudad de ceniza" - Cassandra Clare

(Fuente: Librerías Gandhi)



Nota: "Erotismo para todas: primero las madres, ahora las hijas"

"Cincuenta sombras de Grey" desnudó las fantasías sexuales de las adultas. Ahora, el género "picante" tiende sus redes hacia el imaginario adolescente.




La literatura erótica se reinventa para llegar, también, al público adolescente, ávido de nuevas sensaciones y formas de lectura en un momento en el que los jóvenes buscan vías de escape.

Las editoriales buscan nuevos lectores y ponen sus ojos en lo poco que actualmente triunfa, y los vicios ocultos de los protagonistas de Cincuenta sombras de Grey de E.L. James lo hacen y mucho, y sus resultados en ventas son demasiado golosos como para dejarlos escapar.

En ese marco, El chico malo, de la joven escritora de ficción romántica Abbi Glines (Birmingham, Alabama, 1977) figura entre los libros juveniles más vendidos de Amazon, con un tórrido romance adolescente, protagonizado por la típica chica buena de Ashton y el típico chico malo, Beau Vincent.

Aunque se parte de la tradicional historia de amor entre adolescentes, este nuevoboom literario va un paso más allá, y entra en una frontera que antaño las editoriales no cruzaban por no suscitar controversia y ser acusadas de demasiado atrevidas en las escenas eróticas y sensuales destinadas a un público no adulto.

La onda expansiva de Cincuenta sombras de Grey, unido a la necesidad de captar nuevos lectores y vender libros, pero fundamentalmente la facilidad que ha dado internet a la hora de acceder a cualquier tipo de información de alto contenido sexual ha hecho que esas barreras se hayan derribado, y las editoriales se han lanzado sin dudarlo al mercado del sexo literario.

En El chico malo abundan las escenas tórridas entre sus dos protagonistas, antiguos amigos de la infancia, retratadas por su autora con un lenguaje fresco y directo, con el que Glines consigue empatizar con los jóvenes, hablando "en su idioma" y de las cosas que les preocupan y que les suceden, como unos padres demasiado estrictos, las peleas en el instituto, los exámenes y cómo no, el amor y el sexo.

Si fueras mío, continuación del anterior, en el que Lana, la prima de Asthon, una muchacha tímida y dulce, atrapa con su atractivo juego de seducción a Sawyer, con el corazón roto tras perder a su ex novia -Asthon- y a su mejor amigo, Beau Vincent, en unos encuentros de los que acaban saliendo chispas.

En España e Hispanoamérica, donde este fenómeno es relativamente nuevo, se acaba de publicar París, luna roja, una novela de la escritora asturiana Blanca Álvarez, quien recuerda, en una entrevista con Efe, que empezó en el mundo de la literatura ganando el primer Premio Internacional de Poesía Erótica Cálamo, en la década de los ochenta.

"La literatura erótica es algo que me ha preocupado y me ha interesado desde siempre", asegura la autora, quien explica que en París, luna roja (Destino) se planteó hacer "un cuento al revés", en el que el guapísimo "a reventar" es el chico, Dámaso, y la chica juega con la "desventaja" de no ser "la belleza oficial" que incluso tiene, por su origen oriental, los ojos estrábicos.

Aunque Blanca Álvarez (Coaña, Asturias, 1957) admite que en la novela hay "tres o cuatro" escenas explícitas de sexo, asegura que las mismas están "poéticamente relatadas", entre otras cosas -añade- porque el sexo para ella es "poético", aunque advierte que lo leyó una alumna suya y le dijo se había quedado con ganas de encontrar un hombre así, a lo que ella le contestó que "quizás no los haya".



4.28.2013

Nota: ¿Los abrazos imposibles?



El cineasta Gus van Sant quiere convertir en película al libro "Cincuenta sombras de Grey". Curiosa noticia que reúne a dos elementos casi antagónicos: la pornografía y el erotismo.
“Banjos instintos” es un ícono del cine erótico de los noventa. “50 sombras de Grey” quiere actualizar el subgénero.

En una primera lectura es una noticia casi anecdótica de la industria: el consagrado director estadounidense Gus van Sant sería quien lleve al cine el best-seller ‘erótico’ “Cincuenta sombras de Grey”, de E.L. James.

El proyecto, acariciado por toda major que se precie como un batacazo de taquilla (debido a la sed de consumo que dispara en los lectores la novela), es casi una obviedad.

Los millones, no se anuncian: gritan. Y en tren de materializarlos, los padrinos del proyecto, que son la Universal Pictures y Focus Features, habrían tentado a van Sant para que tome las riendas del film. Tanto es así que, afirman, el director ya habría rodado una secuencia de prueba con Alex Pettyfer como Grey.

Hasta aquí seguimos en el terreno de la noticia pura. Pero este anuncio entraña una contradicción que promete maravillas. ¿Cómo es que van Sant, realizador de films filosóficos y conceptuales al estilo de “Elephant”, se ha embarcado a rodar una historia ‘porno soft’ como “Cincuenta sombras de Grey”? 

¿Cómo habrían de cruzarse el porno y el erotismo, dos géneros cinematográficos antagónicos? ¿Por qué buscar a un director ‘de culto’, con firma de autor, para hipnotizar a las masas con el sexo en primer plano? Es que, al ritmo de nuestras prácticas culturales, ¿cambió también el concepto de lo ‘erótico’? En el anuncio de esta película están latentes también estos interrogantes.

La imagen que no espera

De los ‘80 a esta parte la fisonomía del cine erótico y el pornográfico han cambiado evidentemente. O, mejor dicho, la pornografía ganó el territorio que comenzó a dibujar el erotismo. Y lo hizo al ritmo frenético en que las audiencias extinguen, en el consumo, toda posibilidad de elusión o espera.

En términos históricos, el erotismo fue primero; largamente. Y los ejemplos se remontan a los griegos -o aún más atrás-, desde distintas fuentes de materialización artística (no sólo el cine). Pero a fines del siglo XIX llegó la fotografía para cambiarlo todo: la imagen, y su poder icónico ineludible, se apropió también de la sexualidad e hizo de ella un segmento de mercado de altísimo rendimiento económico.

En el tránsito por el siglo XX y el XXI los avances tecnológicos y los virajes de las prácticas culturales y simbólicas en estas sociedades nacientes, dejaron al cine erótico arrumbado como un asunto ‘ineficaz’ en términos de narración de la ‘sexualidad’, y encumbraron a la pornografía como el paradigma eficiente del ‘decir’ corporal y genital de las masas.

¿Por qué, entonces, volver al erotismo con van Sant y su mirada sobre “Cincuenta sombras...”? ¿Será un buen negocio revisitarlo, en estos tiempos de evidente obscenidad, donde el espacio público ha fagocitado a la esfera privada de los sujetos? ¿Es hoy el erotismo tal y como lo conocimos hasta los ‘80?

Mirame, tocame, dame más

El género erótico tuvo su apogeo en los ‘70, aún cuando ya Rita Hayworth y su “Gilda” alucinaban espectadores con sus caderas (1946); o Hitchcock esbozaba apuntes sobre el fetichismo y la necrofilia en “Vértigo”; o Luis Buñuel jugaba en los supuestos extremos con “Belle de jour” -por ejemplo-. 

Todos escarceos. Pues los ‘70, decíamos, llegaron para instalar el erotismo en el cine. En Europa, los cuerpos desnudos de “El último tango en París” de Bernardo Bertolucci, la sutileza poética de “El imperio de los sentidos” de Nagisha Oshima, el apunte casi político de Marco Ferreri en “Adiós al macho”, los planteos morales de “Las mil y una noches” de Pier Paolo Pasolini, o la indagación en las perversiones de José Bigas Luna y su -casi insoportable- “Caniche”, le dieron al cine erótico un peso temático y específico que nunca antes había tenido.

Pero Hollywood y su fábrica (pese a que en el under estadounidense existiese Russ Meyer, por ejemplo; también John Cassavetes o el mismísimo van Sant, unos años después) se acomodó en los ‘80 a las libertades del mundo global, a las fronteras diluidas, y nos ganó la batalla cultural con películas estrictamente ligadas al porno: “9 semanas y media” o “Bajos instintos”, como productos referenciales. 

¿Por qué? Fácil: la necesidad creciente en las audiencias de ‘verlo todo’, de ‘contarlo todo’ y ‘frente a todos’ (el espacio público dando cuenta del mundo privado). El estímulo de la industria ligada a la imagen -y su lógica de lenguaje- comenzó a formar espectadores cada vez más demandantes de lo explícito, de la ‘verdad’ retratada en primer plano.

Este afán vouyeurista de las teleplateas, y la imperiosa meta de crear un “código cultural global” por parte de la industria cinematográfica, congeniaron a la perfección para desdibujar los límites y peculiaridades del erotismo y su cine; para convertirlo en ‘insuficiente’ ante el pedido del muestreo a destajo.

Flirteos que son promesas

Lo que nos inquieta en esta noticia, que trae a Gus van Sant y a “Cincuenta sombras de Grey” en la misma oración, es casi una promesa y su consecuente esperanza: que aquellos paraísos perdidos de lo erótico puedan, en tiempos del porno, volver a seducirnos. 

Este cruce de abordajes que supone el nombre del realizador, junto a la evidente voluntad explícita y masiva de la novela, entraña una rara posibilidad: la preeminencia de la palabra poética por sobre la imagen. 

O, lo que es lo mismo: pese a que los individuos asientan hoy sus prácticas culturales en lo icónico, como constructor de discurso, tal vez este film pueda anteponer la palabra como creadora de significados en el circuito masivo y comercial.

Aclaramos: la palabra es aquí la mirada provocativa e interesante que tiene van Sant sobre el cine. En tanto que la imagen es la estereotípica descripción de “Cincuenta sombras...”, que reproduce en una versión porno-soft algunas ideas sobre el sexo y la dominación. 
Raros cruces, ¿imposibles abrazos? Veremos.