4.28.2013

Nota: ¿Los abrazos imposibles?



El cineasta Gus van Sant quiere convertir en película al libro "Cincuenta sombras de Grey". Curiosa noticia que reúne a dos elementos casi antagónicos: la pornografía y el erotismo.
“Banjos instintos” es un ícono del cine erótico de los noventa. “50 sombras de Grey” quiere actualizar el subgénero.

En una primera lectura es una noticia casi anecdótica de la industria: el consagrado director estadounidense Gus van Sant sería quien lleve al cine el best-seller ‘erótico’ “Cincuenta sombras de Grey”, de E.L. James.

El proyecto, acariciado por toda major que se precie como un batacazo de taquilla (debido a la sed de consumo que dispara en los lectores la novela), es casi una obviedad.

Los millones, no se anuncian: gritan. Y en tren de materializarlos, los padrinos del proyecto, que son la Universal Pictures y Focus Features, habrían tentado a van Sant para que tome las riendas del film. Tanto es así que, afirman, el director ya habría rodado una secuencia de prueba con Alex Pettyfer como Grey.

Hasta aquí seguimos en el terreno de la noticia pura. Pero este anuncio entraña una contradicción que promete maravillas. ¿Cómo es que van Sant, realizador de films filosóficos y conceptuales al estilo de “Elephant”, se ha embarcado a rodar una historia ‘porno soft’ como “Cincuenta sombras de Grey”? 

¿Cómo habrían de cruzarse el porno y el erotismo, dos géneros cinematográficos antagónicos? ¿Por qué buscar a un director ‘de culto’, con firma de autor, para hipnotizar a las masas con el sexo en primer plano? Es que, al ritmo de nuestras prácticas culturales, ¿cambió también el concepto de lo ‘erótico’? En el anuncio de esta película están latentes también estos interrogantes.

La imagen que no espera

De los ‘80 a esta parte la fisonomía del cine erótico y el pornográfico han cambiado evidentemente. O, mejor dicho, la pornografía ganó el territorio que comenzó a dibujar el erotismo. Y lo hizo al ritmo frenético en que las audiencias extinguen, en el consumo, toda posibilidad de elusión o espera.

En términos históricos, el erotismo fue primero; largamente. Y los ejemplos se remontan a los griegos -o aún más atrás-, desde distintas fuentes de materialización artística (no sólo el cine). Pero a fines del siglo XIX llegó la fotografía para cambiarlo todo: la imagen, y su poder icónico ineludible, se apropió también de la sexualidad e hizo de ella un segmento de mercado de altísimo rendimiento económico.

En el tránsito por el siglo XX y el XXI los avances tecnológicos y los virajes de las prácticas culturales y simbólicas en estas sociedades nacientes, dejaron al cine erótico arrumbado como un asunto ‘ineficaz’ en términos de narración de la ‘sexualidad’, y encumbraron a la pornografía como el paradigma eficiente del ‘decir’ corporal y genital de las masas.

¿Por qué, entonces, volver al erotismo con van Sant y su mirada sobre “Cincuenta sombras...”? ¿Será un buen negocio revisitarlo, en estos tiempos de evidente obscenidad, donde el espacio público ha fagocitado a la esfera privada de los sujetos? ¿Es hoy el erotismo tal y como lo conocimos hasta los ‘80?

Mirame, tocame, dame más

El género erótico tuvo su apogeo en los ‘70, aún cuando ya Rita Hayworth y su “Gilda” alucinaban espectadores con sus caderas (1946); o Hitchcock esbozaba apuntes sobre el fetichismo y la necrofilia en “Vértigo”; o Luis Buñuel jugaba en los supuestos extremos con “Belle de jour” -por ejemplo-. 

Todos escarceos. Pues los ‘70, decíamos, llegaron para instalar el erotismo en el cine. En Europa, los cuerpos desnudos de “El último tango en París” de Bernardo Bertolucci, la sutileza poética de “El imperio de los sentidos” de Nagisha Oshima, el apunte casi político de Marco Ferreri en “Adiós al macho”, los planteos morales de “Las mil y una noches” de Pier Paolo Pasolini, o la indagación en las perversiones de José Bigas Luna y su -casi insoportable- “Caniche”, le dieron al cine erótico un peso temático y específico que nunca antes había tenido.

Pero Hollywood y su fábrica (pese a que en el under estadounidense existiese Russ Meyer, por ejemplo; también John Cassavetes o el mismísimo van Sant, unos años después) se acomodó en los ‘80 a las libertades del mundo global, a las fronteras diluidas, y nos ganó la batalla cultural con películas estrictamente ligadas al porno: “9 semanas y media” o “Bajos instintos”, como productos referenciales. 

¿Por qué? Fácil: la necesidad creciente en las audiencias de ‘verlo todo’, de ‘contarlo todo’ y ‘frente a todos’ (el espacio público dando cuenta del mundo privado). El estímulo de la industria ligada a la imagen -y su lógica de lenguaje- comenzó a formar espectadores cada vez más demandantes de lo explícito, de la ‘verdad’ retratada en primer plano.

Este afán vouyeurista de las teleplateas, y la imperiosa meta de crear un “código cultural global” por parte de la industria cinematográfica, congeniaron a la perfección para desdibujar los límites y peculiaridades del erotismo y su cine; para convertirlo en ‘insuficiente’ ante el pedido del muestreo a destajo.

Flirteos que son promesas

Lo que nos inquieta en esta noticia, que trae a Gus van Sant y a “Cincuenta sombras de Grey” en la misma oración, es casi una promesa y su consecuente esperanza: que aquellos paraísos perdidos de lo erótico puedan, en tiempos del porno, volver a seducirnos. 

Este cruce de abordajes que supone el nombre del realizador, junto a la evidente voluntad explícita y masiva de la novela, entraña una rara posibilidad: la preeminencia de la palabra poética por sobre la imagen. 

O, lo que es lo mismo: pese a que los individuos asientan hoy sus prácticas culturales en lo icónico, como constructor de discurso, tal vez este film pueda anteponer la palabra como creadora de significados en el circuito masivo y comercial.

Aclaramos: la palabra es aquí la mirada provocativa e interesante que tiene van Sant sobre el cine. En tanto que la imagen es la estereotípica descripción de “Cincuenta sombras...”, que reproduce en una versión porno-soft algunas ideas sobre el sexo y la dominación. 
Raros cruces, ¿imposibles abrazos? Veremos.


4.27.2013

Video: E. L. James saluda a sus fans!

Video Oficial: Cincuenta Sombras de Grey.

Probablemente ya lo hayan visto... pero si no, aquí se los dejo.




VÍA

Diosa Interior: la historia tras Cincuenta Sombras de Grey

E.L. James publica un libro sobre cómo escribió su saga erótica, que ha vendido 70 millones de copias.

DIOSA

“Dejé de morder su labio”. Es la única frase en una página que continúa en blanco. Es la manera como la autora de la exitosa saga Cincuenta sombras de Grey invita a sus lectores a escribir sus propias escenas eróticas.

La frase es parte del nuevo libro de E.L. James (49). Se llama Cincuenta sombras de Grey: diosa interior. Un volumen impreso como un diario, donde la escritora inglesa, de madre chilena, cuenta cómo escribió la saga que ha vendido 70 millones de copias en el mundo, además de 40 millones en formato electrónico.

“Su historia personal como escritora ha servido de inspiración a muchas mujeres. La novela no apareció de la nada”, dice Anne Messitte, editora del sello Vintage, que pondrá desde el próximo 1 de mayo el título en librerías de Estados Unidos, país donde ha vendido 32 millones de copias.

La nueva entrega debería llegar a Chile antes de fin de año. “Cuando James comenzó a viajar se dio una gran curiosidad acerca de cómo escribió la trilogía”,agrega Messitte, de Vintage.

La historia entre la universitaria Anastasia Steele (21) y el empresario Christian Grey (27), con escenas de sexo explícito, es el último gran fenómeno editorial que lidera el ranking de ventas desde su salida, en enero de 2012.

Un boom erótico al que no han podido restarse otras editoriales. A Cincuenta sombras de Grey se le han sumado, en estos últimos meses, títulos comoDesnuda y Todo o nada, de Raine Miller; Diario de una sumisa, de Sophie Morgan; El infierno de Gabriel, de Sylvain Reynard, y El Kamasutra de Grey. Además, de la parodia Cincuenta sombras de Gregorio, de Rosella Calabro, editado por Planeta.

El diario Diosa interior incluye un prólogo de E.L. James y extractos de la serie, que se completa con Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas.

“En principio, los dos primeros libros eran un solo libro largo”, anota James y agrega en su nueva obra forrada en cuero: “Para escribir una buena historia tiene que haber algo de conflicto y eso fue lo que me inspiró a escribir el tercer libro”.

La exitosa saga también armó un soundtrack. Son las canciones que escuchanAnastasia y Christian en la novela y James mientras escribía. Letras de Frank Sinatra, Bruce Springsteen, Nelly Furtado y Beyoncé se incluyen en Diosa interior.

Un proyecto pendiente de James es la película basada en la trilogía. En marzo de 2012 Universal Pictures y Focus Features compraron los derechos. Y ya se sabe el nombre de los productores: Mike De Luca y Dana Brunett, los mismos de la cinta Red social. Sin embargo, la postergación ha producido constantes especulaciones, como voladores de luces.

La semana pasada, el sitio The Warp informó que Gus van Sant (Elefante) habría filmado secuencias para mostrar a los productores. En las escenas habrían participado el actor británico Alex Pettyfer (Magic Mike) y Alexis Bledel (Gilmore girls), como Grey y Anastasia.




4.25.2013

Alex Pettyfer rueda una escena de sexo para ‘Cincuenta sombras de Grey’

Para intentar hacerse con la dirección del proyecto, Gus Van Sant ha rodado la escena en la que la joven Anastasia Steele pierde la virginidad. Para interpretar a Christian Grey el elegido ha sido Alex Pettyfer, conocido por su papel en 'Soy el número cuatro'. ¿Será el candidato definitivo para la esperada adaptación?

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